Paz por paz 25 febrero, 2016 – Publicado en: Judaísmo, Torá

La proposición de intercambiar tierra por paz es algo nunca oído en los anales de la historia. ¿Cuándo una nación que ha ganado territorio en una guerra defensiva se ha rendido y se lo ha entregado a las mismísimas naciones que la atacaron?

¿Y acaso entregar tierra conducirá a la paz? Consideremos la situación tal como es. Jamás en la historia de las relaciones israelí – árabes las concesiones han llevado a una actitud de conciliación y paz, sino que las concesiones iniciales han transmitido sensaciones de debilidad e inseguridad que han sido explotadas por  los árabes y los han alentado a hacer más demandas, y más excesivas. Cada retirada bajo presión ha generado una mayor presión para retirarse incluso más.

Se ha establecido un patrón: los árabes hacen demandas vehementes. Temerosos de «cortar nuestro diálogo», nosotros hacemos concesiones, accediendo al menos a varias de sus exigencias. Y poco después, ellos hacen más demandas, explicándonos a nosotros y al mundo en general que estas nuevas exigencias son consecuencias lógicas de las demandas que ya hemos aceptado.

Los-ojos-sobre-la-tierra.WebY el argumento de ellos tiene cierta lógica. Después de todo, una vez que Israel ha aceptado la premisa básica de que es apropiado comprometer su seguridad para aplacar a los árabes, es difícil trazar líneas rojas. Si el peligro de muerte ya no es más una razón para decir «No; ya está», entonces ¿cuál es?.

Ya es hora de que dejemos meramente de reaccionar y establecer nuestras políticas en respuesta a las exigencias árabes, sino que tenemos que centrarnos en nuestras propias prioridades. Tenemos que saber que hay ciertas cosas que sencillamente no están a la venta y no se pondrán en la mesa de negociaciones.

Y esta restricción no está impulsada por razones sentimentales; es sencillamente que no se pueden correr riesgos cuando hay vidas en juego.

 

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