"Un pasito a la vez" es una antología de ensayos personales reveladores, lecturas edificantes y entrevistas gratamente honestas que inspirarán, validarán y proveerán de sugerencias prácticas para mejorar la vida de toda madre judía. La autora describe los siete antiguos secretos judíos que les han posibilitado a las mujeres judías a lo largo de los milenios infundir sus vidas maternales de mas felicidad, realización y espiritualidad. |
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Ver introducción del libro
La transformación en madre
ace unas semanas hospedamos a uno de los mejores amigos de la universidad
de mi marido y a su esposa, que estaban de visita en Israel, y
la semana pasada recibimos de ellos un dulce mensaje electrónico en el cual citaba
ella la tradicional canción popular estadounidense «Simple Gifts»:
Cuando nos encontremos en el lugar exacto,
aquello será en el Valle del Amor y el Deleite…
girar y girar será nuestro deleite
hasta que girando y girando lleguemos a lo bueno.*
La autora de este mensaje no tenía idea de que esta era una de mis canciones
favoritas cuando era niña. Y no tenía idea de cuánto significaba para mí cuando
sugirió que Josh y yo, llevando una vida judía ortodoxa en Ierushalaim, habíamos
encontrado nuestro propio «lugar exacto». Concordé con ella desde lo más profundo
de mi corazón.
Pero no siempre me sentí de este modo. Al igual que muchas mujeres que actualmente
son madres, cuando me gradué de la universidad, no hace sino una década,
mi educación me había preparado para hacer casi todo lo que deseara: una
carrera diplomática, en el mundo académico o cualquier otra cosa que hubiera soñado.
Me imaginé que me pasaría una vida derribando las barreras de la desigualdad
de género.
Pero, cuando cinco años después de mi graduación universitaria me convertí
en madre, me di cuenta de que la educación que había recibido me había preparado
para todo trabajo, carrera o vocación en la vida posible… excepto uno.
Escribí los ensayos de este libro entre los años 2002 y 2005, en medio de los
júbilos y las adversidades de mi abrupta transición de ser una estudiante de tiempo
completo a ser la madre de tres hijas menores de cuatro años. En este libro se
me verá haciendo el mayor esfuerzo posible por resolver cómo ser una buena
madre y conducir un hogar a pesar de una decidida falta de dotes maternas y domésticas, y bajo la sombra de la tensión causada por la terrible Intifada que clamó
más de mil vidas judías. Un curso intensivo —estilo «o nadas o te ahogas»—, bajo
condiciones menos que ideales, sobre Maternidad Judía Básica.
Muchos de estos ensayos los escribí a fin de enviárselos a los varios cientos
de mujeres de la lista de correo de www.jewishpregnancy.com, un popular sitio
electrónico que creé en el año 2001. A pocas horas de enviar estas «Actualizaciones
sobre el Embarazo Judío», como yo las llamaba, empezaban a aparecer
mensajes de a montones de miembros de la lista de Norteamérica, Australia, Israel,
Sudáfrica y el Reino Unido. Las madres de la lista reaccionaban enérgicamente
a lo que yo había escrito. Las había hecho llorar, había hablado de algún
concepto que realmente las había inspirado o había, insistían, captado algo de
una manera totalmente errónea. Sus mensajes me hicieron caer en la cuenta de
que escribir honestamente sobre mi vida de joven madre muy bien intencionada
y a menudo desconcertada brindaba una gran dosis de una muy necesitada validación
y aliento para otras mujeres, así como una oportunidad para que todas nosotras
reflexionáramos sobre temas centrales a nuestras vidas como madres y los
discutiéramos.
En definitiva, me hizo falta el curso intensivo en maternidad judía descrito en
este libro para entender plenamente la canción popular estadounidense que entonaba
yo junto con todos los demás niños de cuarto grado de la Friends School
de Baltimore. Aquello es porque describe con fidelidad lo que se me verá hacer
mucho en las páginas siguientes: hacer girar mi corazón una y otra y otra vez en
busca de un lugar que sea el exacto. Tal como la rotación de la Tierra produce la
noche y el día al cambiar nuestra percepción de la luz del sol, así también me di
cuenta de que puedo a menudo transformar la oscuridad en luz tan solo moviéndome,
cambiando y girando, volviéndome.1 Volver mi corazón a Dios en busca
de ayuda y orientación durante tiempos difíciles, volverme a maestros y otras madres
a fin de hacerme más diestra e inspirada como madre, y aprender a mirar
hacia adentro para hacer girar el modo en que pienso y veo el mundo a fin de
facilitar y mejorar mi vida.
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