Los cinco volúmenes de la serie de "El Pequeño Midrash Dice" los libros judíos sobre la Torá han provocado una respuesta entusiasta en el mundo entero. Es posible encontrarlo en Español, Idish e Inglés, y está siendo traducido al Ruso.
La serie continúa con El Libro de Iehoshua. En él nuestros lectores se encontrarán con personalidades que también hallarán en la Torá, tales como Iehoshua, Kalev y las cinco hijas de Tzelafjad. Asimismo conocerán a Rajav, quien arriesgó su vida para salvar a los espías judíos, y se fascinarán con los detalles de la conquista y distribución de Eretz Canaan.
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Hashem habla a Iehoshua
El ultimo libro de la Torá nos cuenta que Hashem no permitió a Moshé conducir a los Judíos a través del río Jordán para conquistar Eretz Canaan. (Eretz Canaan es otro nombre para Eretz Israel). Moshé debió morir en el desierto.
En Su gran misericordia, Hashem no quiso que los Judíos quedaran sin líder ni siquiera por un momento. Por lo tanto, El preparó un nuevo líder para los Judíos mientras Moshé aun vivía.
El nuevo líder fue Iehoshua Bin Nun. El ciertamente merecía esa elevada posición. Noche y día acostumbraba estudiar Torá con Moshé. Nunca dejó a su rabí ni siquiera por un segundo. Ustedes recordarán que cuando Moshé subió al Har Sinai para recibir las lujot (tablas de la ley), Iehoshua estuvo esperándolo al pie de la montaña. ¿Porqué hizo él esto? ¡Porque él quería estar con Moshé apenas este retornara para no perder un momento de aprendizaje!
Iehoshua era tan humilde que se comportaba como un sirviente respecto de Moshé y de los otros estudiantes. Debido a su gran amor a la Torá, él acostumbraba arreglar los bancos en el Beit Hamidrash (casa de estudio).
Nadie estaba más amargado que Iehoshua el día en que falleció Moshé. El gritaba, “¡Mi padre! ¡Mi rabí! ¡Cuanto te voy a extrañar!”
Estuvo de duelo por Moshé durante treinta días, junto a los otros Judíos. Pero cuando finalizó el período de duelo, él aun estaba triste.
Hashem habló entonces a Iehoshua. Empezó confortándolo, “Moshé Me sirvió toda su vida. Aunque él ya no está junto a tí, disfruta de una maravillosa recompensa en el Gan Eden. Su alma sigue viviendo allí".
“¡Por lo tanto debes terminar tu luto! Tu tarea es conducir a los Judíos a través del Jordán hacia Eretz Israel!"
“Tú debes conquistar toda la tierra; primero aquellas partes que prometí a Abraham, Itzjak y Iaakov. Después de eso, si tú quieres, puedes incluso conquistar los territorios fuera de las fronteras de las tierras que prometí a tus ancestros. La tierra adicional se convertirá en santa y en parte de Eretz Israel también.”
Hashem además prometió a Iehoshua, “¡Tal como Estuve con Moshé, Estaré contigo! Realizaré milagros para tí también. Moshé dividió el Iam Suf, y tú dividirás el río Jordán. Moshé derrotó a Amalek y tu derrotarás a los treinta y un poderosos reyes de Eretz Canaan".
“Incluso tu vivirás tantos años como Moshé".
Sin embargo veremos luego que Iehoshua cometió un grave error que le costó varios años de su vida.
Hashem concluyó diciendo, “Pero yo te ayudaré con una sola condición: que estudies Torá y mantengas las mitzvot (mandamientos) exactamente como yo las enseñé a Moshé".
“Tu puedes decir que estás demasiado ocupado para estudiar Torá, porque tienes que dirigir todas esas guerras. ¡Recuerda, nunca dejes de aprender Torá, y te prometo que triunfarás en todos tus emprendimientos!"
El Midrash nos cuenta:
Alimento para el alma
Todo Judío debe aprender Torá cada día. ¿Porqué?
Ustedes saben que si una persona no come ni bebe, incluso por un solo día, su cuerpo se debilita.
De un modo similar, si un Judío deja de estudiar Torá aun solo por un día, su neshamá (alma) se pone hambrienta. Para mantener su neshamá saludable, un Judío debe aprender Torá diariamente.
Esto es así incluso para un rey o líder del Pueblo Judío. Es por ello que Iehoshua, quien era la cabeza de la nación y comandante en jefe del ejército Judío, también estaba obligado a estudiar todo el tiempo.
Hashem terminó diciendo, “No temas a nadie, Iehoshua, ni siquiera en tu corazón. ¡Yo estaré contigo dondequiera que vayas!”
Inmediatamente, Iehoshua se dispuso a cumplir el mandamiento de Hashem de cruzar el Jordán.
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