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JANUKA LA FESTIVIDAD DE OCHO DIAS
Las Festividades más largas que nos ordenó la Torá que celebremos son Sucot y Pesaj, cada una de las cuales dura siete días en Eretz Israel. Pero cuando los Sabios establecieron Janucá, dispusieron que dure ocho días, más tiempo que cualquier otra Festividad de la Torá.
¿Por qué?
Cuando los griegos gobernaban en Eretz Israel, no tenían deseos de matar a los judíos.
“Pueden vivir” decían “pero sólamente como gentiles.
No pueden cuidar el Shabat ni las Festividades.
No pueden circuncidar a sus hijos ni estudiar Torá”.
Por poco lograron imponer su voluntad maligna por la fuerza.
Los judíos ya no podían estudiar Torá ni cuidar los mandamientos en público. Varios judíos adoptaron costumbres griegas y su cultura, y muchos más tenían el propósito de unirse a ellos.
Luego los griegos se abrieron paso a la fuerza en el Beit Hamikdash.
Apagaron el esh tamid (el fuego eterno que se encontraba en el altar), y sacrificaron un cerdo en el mizbeaj (altar). A fin de detener el servicio sagrado, profanaron toda la provisión de aceite que había en el Beit Hamikdash.
“Ahora el Kohén Gadol (sumo sacerdote) no podrá encender las nerot en la menorá (candelabro)” exultaron malignamente. El espíritu del pueblo cayó y perdieron todo su deseo de sublevarse contra el vencedor.
Pero en el pequeño pueblo de Modiín, vivía la familia Jashmonai, de Matitiahu , hijo del Kohén Gadol Iojanán, y sus cinco hijos.
El padre, de avanzada edad y sus hijos pensaron un plan para promover una rebelión contra el enemigo. Ellos querían estimular al pueblo y despertar su deseo de liberarse del yugo de los griegos.
En forma secreta los hijos del Kohen Gadol fueron de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, y reunieron valientes hombres jóvenes que estaban dispuestos a luchar. Los instruyeron y formaron un pequeño ejército que creció bajo la dirección de Iehudá, el tercero y más valiente de los cinco hijos.
“¡Mi lashem elai (Aquél que está dispuesto a entregarse a Hashem, que se una a mí)!” pregonaba Iehudá. Este clamor santo encendió el fuego de la rebelión. Los judíos desanimados se enteraron acerca de los rebeldes y tristemente dieron muestras de displicencia hacia lo que planeaban hacer. A Iehudá lo consideraban un demente.
“¿Quieren suicidarse?” les decían a los rebeldes. “¿Ustedes piensan hacer frente al poderío del ejército griego? Frente a ellos ustedes no son más que cáscara seca de cebolla. ¡No sobrevivirán ni un solo día frente al enemigo!”
“¡No!” insistieron los rebeldes ardientemente. “¡Con la ayuda de Hashem los venceremos!”
Los Macabeos, así se llamaban a ellos mismos, debido a su clamor “Mi Kamoja Baelim Hashem (Quién es como Tú entre los fuertes, Hashem)”, con la ayuda de D´s sorprendieron a los enemigos.
Los tomaron desprevenidos en las ciudades y pueblos echándolos dondequiera que luchaban.
Hashem hizo que los griegos cayeran delante de los Macabeos como moscas. Los fuertes se rindieron frente a los débiles, la mayoría frente a la minoría. Sus victorias desafiaron la naturaleza y la lógica. Luego de una larga campaña, los Macabeos recuperaron la tierra y, el veinticinco del mes de Kislev, entraron al Beit Hamikdash. Ellos estaban seguros que debía haber un recipiente de aceite que los griegos no profanaron. Buscaron por todas partes hasta que finalmente lo encontraron cerca del mizbeaj (altar). El recipiente todavía portaba un sello, señal que demostraba que con seguridad el aceite no fue tocado.
Pero apenas había aceite en el recipiente, lo cual era suficiente solamente para un solo día. Los Macabeos se habían contaminado con los muertos que mataron en la batalla, y debían esperar siete días para purificarse nuevamente y poder preparar aceite de oliva nuevo para la menorá. Sin embargo, en su fuerte fe, encendieron la menorá con el poco aceite que encontraron en el pequeño recipiente. Y Quien a través de Sus leyes de la naturaleza ordenó que esa cantidad de aceite arda durante un solo día, ordenó que arda ocho días.
Al año siguiente, los Sabios decretaron esos días como días de agradecimiento a Hashem por los milagros y maravillas de la guerra. Y “para pregonar el milagro” del aceite que ardió durante ocho días. Así fue que establecieron los ocho días de Janucá.
Celebrando Nuestras Festividades
Autor: Rab. Shmuel Haleivi Huruwitz Editorial: Bnei Sholem - el simbolo de un buen libro judio en español
Este libro es un tratado sobre las celebraciones hebreas y sus practicas proyectado, desarrollado y escrito para el lector contemporaneo, plasmado en un lenguaje llano y concreto, evitando la terminologia academica o conceptos sobreentendidos, sin omitir su contundente profundidad y al mismo tiempo que no resulte un compendio distante, remoto, muy por el contrario, descubrir en él una guía inspiradora, un calido instructor de la vida judia impregnada en los eternos valores de la Tora y de la practica de sus preceptos y mandamientos, por cuyo merito se continua la supervivencia y vigencia del pueblo judio, en particular cuando se busca experimentar y degustar el autentico estilo de vida, que nos perpetuo a traves de las generaciones. En este libro se condensan estas y muchas otras caracteristicas, maximizando las expectativas cubiertas.
Editorial Bnei Sholem - Mas de 120 libros judios publicados en español
Tapa Dura
355 Pag.
Peso:
807 grs
ISBN: 987-9096-19-3
1. SOBRE EL DIA 15 ("TU") DE SHVAT
1. El 15 de Shvat es “Rosh HaShaná” (cabeza de año) para los árboles. Según lo estipulado por la Torá1, quien plantare un árbol dentro de su campo, las frutas crecidas en él quedan prohibidas para consumirlas y usufructuarlas durante los primeros tres años, lo que se denomina “Orlá” y recién al cuarto año, llamado “Neta ribai”3 podrá comerlos y utilizarlos previo “rescate”, y el principio del año a estos efectos2 se calcula desde el 15 de Shvat4.
2. En este día, en la Tierra de Israel, también es el principio del año con referencia al precepto de “terumá” (uno de cincuenta) y diezmo de los frutos del árbol5, a fin de distinguir las ofrendas correspondientes a cada año, ya que no debe separarse de los frutos de un año sobre los frutos de otro año. Como punto de referencia se toma el año sabático, o sea el séptimo año. En el primero, segundo, cuarto y quinto año, después del año sabático, se separa el Maaser Rishon (primer diezmo) y el Maaser Shení (segundo diezmo), y en el tercero y el sexto año, Maaser Rishon (primer diezmo) y el Maaser aní (el diezmo para el pobre). Y las frutas maduradas6 antes del 15 de Shvat se consideran como del año pasado, y las maduradas después, del año entrante.
3. En Tu Bishvat no se recita Tajanún(Confesión), ni en la plegaria de Minjá anterior a él. Y cuando acaece en Shabat tampoco “Av harajamim” (“Padre de la misericordia”) antes de Musaf, ni “Tzidkatja Tzedek” (“Tu justicia”) en Minjá. No se ayuna en este día, ni siquiera el novio en el día de su boda.
4. Se acostumbra en este día comer muchos distintos tipos de frutos del árbol, en particular las especies selectas por las cuales fue ponderada la Tierra de Israel (Uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles). Algunos acostumbran aprovechar la oportunidad para recitar sobre ellos “Sheejeianu” sobre los frutos renovados. también se acostumbra comer el fruto del algarrobo.
5. Del día 15 de Shvat aprendemos una enseñanza en lo concerniente al servicio espiritual hacia el Creador. Está escrito “Pues el individuo es comparado a un árbol del campo”. Algunas de las cualidades del árbol son que está en constante crecimiento y desarrollo, y su finalidad es madurar frutos y que estos a su vez hagan crecer otros, muchos y buenos. Del mismo modo se exige del judío que crezca permanentemente, incrementando todos sus aspectos positivos, vinculados con los tres cimientos del mundo: el estudio de la Torá, la plegaria y las buenas acciones17.
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LAG BAOMER - 33 de SEFIRAT HAOMER
Se incrementan las manifestaciones de alegría, en honor a Rabi Shimón Bar Iojai (el padre de la Cabalá), pues a pesar de que falleció en esta jornada, es conocida su voluntad expresa que ella sea una circunstancia de regocijo. En este día es habitual viajar hasta el monte Merón, donde se encuentra su tumba y la de su hijo Rabi Eleazar, con el objeto de rezar, celebrar y alegrarse. También se lleva a los niños de tres años para practicarles su primer corte de cabello, como se lo estila en muchas congregaciones. También fuera de Israel, se lo hace a los pequeños que hayan cumplido sus tres años en el período de la cuenta del Omer previo al Lag Baomer
Se acostumbra comer el fruto del algarrobo, conmemorando aquellos que alimentaron a Rabí Shimón y Rabi Eleazar su hijo, durante el tiempo que pasaron dentro de su famosa cueva.
Los niños suelen jugar con arcos y flechas, evocando el hecho que mientras Rabí Shimón permaneció con vida, el arco iris no se refractó sobre el mundo, dado que su mérito sirvió como escudo de protección ante cualquier castigo.
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